El abogado plantea el conflicto como un problema legal, la ayuda que ofrece es la aplicación de la ley y las respuestas que se obtienen a sus problemas son jurídicas. Las partes no toman decisiones porque se aplica escrupulosamente la ley. Cada abogado luchará por defender los intereses en conflicto de su cliente y deja más de lado los componentes emocionales de la persona, sin atender a los de la otra parte. 

En Mediación abordamos el conflicto en conjunto, dando el protagonismo a las partes implicadas. Se escucha las necesidades de cada uno y cómo viven la situación conflictiva. Al facilitar la comunicación y la empatía entre las partes, éstos van transformando el conflicto hasta poder proponer y encontrar acuerdos que contribuyan al bienestar de todos los implicados. Los acuerdos son decididos por los mediados y esto favorece el compromiso y la responsabilidad en los mismos y por tanto, su cumplimiento. Las relaciones interpersonales entre las partes no solo no se ven perjudicadas, sino que deja abierta la puerta a tratar otros conflictos de forma dialogada y pacífica.